Muchas personas que se plantean comenzar una aventura empresarial en Guatemala, o que se encuentran en sus primeras etapas, pueden tener dudas acerca de la labor de las funciones o de lo que realmente es un asesor fiscal.

¿Qué es lo que hace un asesor fiscal?

Es una pregunta fácil de responder rápidamente, pero para poder llegar a comprenderla en toda su extensión, vamos a ver una serie de ejemplos prácticos basados en hechos reales.

Y es que los consultores fiscales, como también se les conoce, te pueden ahorrar mucho dinero.

Vamos a descubrirlo.

El Fisco: Un leviatán que se alimenta de ingresos

Si eres de los que ves a la Superintendencia de Administración Tributaria – SAT- como una enorme máquina de la que hay que huir o esconderse, como si fueras el protagonista de una película de acción, es posible que ya hayas experimentado, o lo estés haciendo ahora, sus garras.

Cuando nuestro negocio, especialmente en sus comienzos, necesita toda la ayuda que se pueda conseguir, parece como si las obligaciones fiscales fueran un torpedo en nuestra línea de flotación.

Esto es lo que pensaba mi padre cuando fundó su empresa.

¿Pero realmente es una actitud constructiva?

En su caso, esto provocó que perdiera la perspectiva correcta.

Quería en todo momento hacer por sí mismo las presentaciones de declaraciones o los pagos de impuestos, pero la verdad es que ni se sabía las leyes, ni estaba al día de las novedades en materia fiscal.

Esto provocó dos cosas en nuestra recién creada empresa:

  1. Ignorancia sobre qué declaraciones e impuestos presentar y cómo hacerlo. Sabíamos lo principal, pero dependíamos de consejos y opiniones de terceras personas. No siempre eran correctos, y nos ponía en riesgo de recibir una sanción (cosa que ocurrió, por cierto).
  2. Pérdida de dinero al no saber que existían ventajas a las que acogernos, como ayudas o actuaciones que permitían desgravar o disminuir la cuantía de los impuestos de pago obligatorio.

Al final mi padre se dio cuenta de que estaba perdiendo capital al no contar con un buen equipo de asesores fiscales.

Lástima que fuera tras recibir una citación y sanción por no hacer bien las cosas desde el principio.

La planificación en los pagos de impuestos es tu primer paso

A diferencia de mi padre, un amigo que inició una pequeña startup sí que contó con un buen asesoramiento fiscal desde el comienzo.

Me contó Daniel que el primer consejo que le dieron es que comenzara a pensar en los impuestos como una parte integrada en la propia gestión, que los tuviera en cuenta para todo.

No debía verlos como una especie de extorsión o robo a mano armada, sino como parte de los costes de producción.

Daniel había desarrollado un pequeño accesorio para computadores portátiles que les permitía conectarse a redes desde muy lejos. Ampliaba el alcance en más de 10 veces.

Lo que hizo es que desde el primer momento integró el coste de las obligaciones fiscales, incluidos los honorarios del asesor fiscal, en los cálculos de fabricación del dispositivo electrónico.

Y ya no pensó más en ello.

De esa manera, el proceso mercantil se centró en el producto y en la labor de venta, y no en una lucha contra los impuestos.

Daniel hoy en día es director de una empresa saneada, al día con la SAT, y no se preocupa de los detalles fiscales él mismo.

Mira nuestro vídeo sobre pagar impuestos en Guatemala ya no debe ser un problema. 

La información fiscal es poder

Otro de los ejemplos de la utilidad de un asesor fiscal que se me vienen a la cabeza para este artículo surgió en una conversación con varios amigos que tengo en Uruguay.

Uno de ellos, Jorge, trabaja en una asesoría empresarial, y nos contó bastante ufano que había conseguido hacerle ahorrar a un cliente una gran suma de dinero.

Le pedimos que nos explicara el caso.

Básicamente, su cliente tenía varios talleres de maquinaria pesada, con bastantes empleados.

Jorge estaba atento a la aprobación de una ley para el fomento del empleo, pues sabía que podría significar una buena oportunidad para muchos de los clientes de la asesoría.

Así que una mañana le informaron de que ya estaba aprobada y activada, y revisando los requisitos, encontró que podía aplicarse a algunos de los empleados de los talleres.

Elaboró un informe calculando el ahorro fiscal de acogerse al plan de empleo.

Dos meses más tarde, su cliente había aumentado la plantilla en un 20%, ahorrando un 12% de gasto total.

Se sentía muy orgulloso de su gestión. Y su cliente muy satisfecho.

En este ejemplo vemos que el conocer las leyes, las novedades, incentivos y subvenciones, y en general contar con un asesor fiscal profesional de la puede ser una fuente de ahorro para una empresa, lejos de ser un gasto obligado, como a veces se piensa.

Las labores habituales, una cuestión de trabajo especializado

Presentar una declaración o atender los requerimientos de la Administración Tributaria son cuestiones que nunca deben ser tratadas como algo menor.

Tengamos en cuenta que un asesor fiscal es un especialista que se encarga de optimizar nuestras relaciones con el Estado en materia económica.

Un asesor fiscal tiene como objetivo el mantener nuestra empresa a salvo, siguiendo la ley y haciendo un trabajo excelente con las herramientas a su alcance.

Las dudas que nos pueden surgir, que serán muchas, merecen ser atendidas.

En mi empresa siempre me preocupo de saber cómo están las cosas en materia fiscal.

Gracias a los asesores fiscales de los que somos clientes siempre estoy al día y tranquilo de que todo está en orden.

Si tuviera que hacerlo yo mismo, no podría dormir.

Además, que no se nos olvide: un asesor fiscal participa activamente de la estrategia empresarial de nuestro negocio.

Como ya comenté al comienzo, no debemos disociar las obligaciones fiscales del proceso productivo.

Por tanto, el asesor fiscal cobra una importancia elevada a la hora de asistirnos en nuestras decisiones.

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Conclusión

Las obligaciones con la Administración Tributaria no son un monstruo al que hay que vencer, ni el malo de la película. Son parte inherente del proceso mercantil, y así hemos de verlo.

Lo más inteligente, y lo que dará mayores beneficios a nuestro negocio, es precisamente tratar el asunto con total profesionalidad e integrarlo en nuestra empresa de manera natural.

En mi caso, esto lo aprendí trabajando con mi padre.

Sucedió cuando la SAT nos requirió por una deficiencia en la declaración de ingresos y gastos presentada, y nos costó una multa que podría haberse evitado fácilmente.

Afortunadamente, todo en esta vida se aprende, y a día de hoy entendemos que la asesoría tributaria es algo imprescindible, con gran peso en el negocio.

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