Eustoquio es un inversionista de los que usan métodos seudo-legales para hacer que otros pierdan dinero mientras ellos ganan. Muchas de las acciones que toma Eustoquio afectan el desempeño de la empresa por la desmotivacion laboral que se crea.

Siempre que él invierte en una empresa, es con la condición de remover a su Gerente General y poner a otro gerente que sea de su confianza.

Algunas empresas han caído en la trampa de Eustoquio, y después de remover al gerente, Eustoquio pone a su amigo Donaldo en el cargo.

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En seguida, Donaldo hace los cambios que él hace en todas las empresas a las que va.

Son cambios que beneficiarán a Eustoquio, aunque al principio no lo parezca.

Donaldo elimina los reconocimientos, para él basta con el dinero que se paga a los empleados, no hace falta ninguna palmada en la espalda.

Donaldo piensa que los empleados deben hacer su trabajo bien, por temor a ser despedidos.

Esto hace que los empleados se desmotiven, pues su esfuerzo no se toma en cuenta, da igual si se esfuerzan o no.

Las diferentes perspectivas de la desmotivacion laboral

Para Donaldo, la productividad está en hacer trabajos repetitivos todos los días, él piensa que las personas se hacen diestras en un solo eslabón de la cadena de trabajo, y eso aumenta la productividad.

Es verdad que los empleados casi hacen el trabajo con los ojos cerrados; pero esto, además de aburrirles, incrementa los accidentes laborales y el ausentismo; pues los empleados están tan desmotivados que hacen todo lo posible por no ir al trabajo.

Durante las horas de trabajo, Donaldo no le permite a nadie levantarse de su puesto, salvo que vayan al baño, y con el tiempo controlado.

Y no permite que los empleados conversen unos con otros.

Esto provoca que los empleados se distraigan buscando momentos para comunicarse, ocupando su mente en formas creativas de burlar la vigilancia de Donaldo.

Reprender severamente provoca desmotivacion laboral

Donaldo reprende con severidad a los empleados cuando cometen errores, y si para Donaldo el error es “imperdonable”, el empleado perderá su trabajo.

Así que los empleados no se sienten motivados a informar sobre algún problema, más bien, ocultan de Donaldo cuando algo sale mal; lo que ha causado que los errores sean detectados por los clientes.

Así, la percepción de calidad de la marca ha disminuido drásticamente.

Cuando un nuevo empleado entra a trabajar, Donaldo nunca le dirá qué se espera de él.

Ese empleado debe estar dispuesto a hacer todo lo que le manden a hacer y de la forma en que Donado lo ordene.

El resultado es que muchos nuevos empleados no se sienten motivados a quedarse; sólo trabajan por un mes y se van, lo que genera una continua rotación innecesaria de nuevos empleados que hay que entrenar constantemente.

Afectando la productividad

Para Donaldo, es imposible aceptar sugerencias o ideas de los empleados, él piensa que a los empleados se les paga por trabajar, no por pensar; pensar es un trabajo exclusivo para él.

Algunos de los empleados tienen buenas ideas, pero ninguno se siente motivado a compartirlas con Donaldo.

Es más, cuando saben que algo va a salir mal, tampoco se sienten motivados a advertírselo.

En la empresa que dirige Donaldo, él es el único jefe; la relación de jerarquía no existe, todos los demás son iguales, tanto supervisores como empleados, y todos están por debajo de él.

Así que ningún empleado con don de liderazgo, se siente motivado a procurar un puesto de supervisión.

Claro que Donaldo tiene programas de incentivo por producción, él les paga una comisión en dinero al equipo que produzca más.

Al principio, esto motivó a los empleados, pero pronto hizo que la mayoría de los empleados se sintieran como animales tras una zanahoria; pues siempre ganaba el mismo equipo de trabajo.

Lo que los desmotivó a esforzarse, y ahora todos saben cuál será el equipo que ganará.

Y hasta el equipo ganador está ganando con menos producción, pues al no tener competencia, no se esfuerza.

¿Qué sucede con esa empresa?

Siempre sucede lo que Eustoquio sabe que sucederá: 

Los empleados más valiosos no se sienten motivados a quedarse, así que se marchan, y rápidamente encuentran trabajo con las empresas de la competencia.

En pocos meses, más de la mitad del personal es nuevo, con lo que la productividad desciende.

Seis meses después, la junta directiva quiere despedir a Donaldo, pero Eustoquio se opone, y no se le despide.

La productividad sigue en caída y sucede lo que Eustoquio realmente quiere:

La empresa empieza a perder valor.

La estrategia de Eustoquio es usar a Donaldo para desmotivar a los empleados, algo en lo que Donaldo es especialmente bueno.

La desmotivacion laboral influye en el desempeño de la empresa

Eustoquio sabe que cuando existe desmotivacion laboral, la productividad de la empresa cae, porque los buenos empleados se van y hacen más productiva a la competencia, y los empleados que se quedan sólo hacen lo mínimo posible, y si pueden, hacen menos.

La calidad se descuida, y el servicio al cliente se vuelve áspero; nadie se siente motivado, así que cada vez la empresa vende menos.

Un año después, Donaldo está produciendo la mitad de lo que producía el anterior gerente, con la misma cantidad de personas.

Ese descenso del 50%, sería imperdonable en cualquier empresa, pero Eustoquio no permite que despidan a Donaldo, aún falta tiempo para terminar su estrategia.

Un año y medio después, Eustoquio compra la compañía por menos de la mitad de su valor, y ahora sí despide a Donaldo; para enviarlo a otra empresa en la que ha invertido dinero con la idea de que Donaldo la quiebre, para comprarla barata.

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Ahora Eustoquio contrata a un nuevo gerente, que sabe que mantener motivados a los empleados es la clave para que una empresa sea productiva.

A este nuevo gerente, le autoriza a ofrecer buenas remuneraciones para los empleados que se habían marchado y los trae de vuelta.

Este nuevo gerente, hace todo lo que sabe que debe hacer para motivar a los empleados; así, en menos de un año, la empresa vuelve a ser productiva.

Ahora la empresa vale cinco veces lo que Eustoquio pagó por ella cuando su amigo Donaldo la quebró, y en este momento la vende, haciendo un negocio muy lucrativo.

El secreto del éxito de Eustoquio, es saber que los empleados desmotivados no son productivos, y una empresa que no es productiva, tiene sus días contados.

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