Numerosos estudios relacionan directamente la productividad con la motivacion laboral.

La ilusión, el optimismo, una moral alta, siempre produce mejores resultados que la negatividad, el pesimismo y la apatía.

Y eso es algo que cualquiera que haya trabajado en equipo ha experimentado.

Les contaré mi caso.

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La motivacion laboral es vital.

Desde hacía algunos meses pude observar como estaba cambiado el ambiente de la oficina.

Los rendimientos económicos no eran los esperados y se notaba que no estábamos al cien por cien.

El entorno laboral era gris, triste, sin vida.

La motivacion laboral era muy baja.

¿Qué es lo que estaba pasando?

Decidí que, si uno quería resolver un problema, lo mejor era empezar por los cimientos.

Antes de ponerme a pensar en salarios, horas de trabajo o pluses, me puse a investigar la cotidianeidad de los miembros del equipo.

Quería saber que hacían a lo largo del día, qué pensaban, cuáles eran sus metas e inquietudes.

Qué significaban para la empresa. Para nuestra empresa.

Así pues, anoté los pequeños detalles

La forma de llegar a la oficina, los comentarios, amistades, conversaciones.

Descubrí que algunos de ellos saludaban afablemente, mientras que otros se limitaban a dar un ligero cabeceo.

Precisamente los dos nuevos fichajes, María y Andrés, entraban sonrientes y provocaban buenas reacciones con sus “¡hola, buenos días!”.

¿Su motivacion laboral provenía de su reciente incorporación?

Durante la jornada laboral observaba todas sus conductas frente al ordenador: el tiempo de trabajo, periodos de descanso, interacción con los compañeros, interacción conmigo, las posturas de todos y cada uno de ellos, expresiones faciales.

Seguía recopilando datos.

Me paseaba entre ellos y les preguntaba algo sin importancia por ver que hacían y me fijaba en los elementos que tenían sobre sus mesas.

En algunos casos, escondían el navegador abierto con páginas que poco tenían que ver con el proyecto en el que trabajaban.

Varios días después, la conclusión fue rotunda: el equipo estaba desmotivado.

La motivacion laboral es factor determinante

Con todo lo aprendido encima de la mesa, me dispuse a buscar la raíz del problema.

Curiosamente, llegué a conclusiones muy diferentes a las que tenía en mente al comenzar el estudio.

Los resultados realmente me sorprendieron

El problema afectaba a la productividad más de lo que había esperado.

Había miembros del equipo que, si bien elaboraban con cierta eficiencia sus responsabilidades, emitían continuamente juicios de valor sobre otros, ponían en duda a sus compañeros o resultaban groseros en sus contestaciones.

Esto enrarecía el ambiente, y a otras personas les afectaba negativamente.

En otros casos, existían problemas de comunicación departamental.

O incluso algunos no sabían con exactitud cuáles eran sus responsabilidades.

La motivacion laboral tampoco parecía importarles demasiado, no se sentían parte del proyecto.

Tratar de resolver persona por persona los orígenes de su desmotivación me pareció una tarea poco recomendable, y desde luego, compleja.

¿Entonces, qué hacer?

Querer es poder

Tenía que encontrar la clave que me permitiera encender la chispa de la motivacion laboral en mi equipo, y trasladar ese ejemplo al resto de la empresa.

El problema no era unitario, no se trataba de cambiar un proceso o de renegociar salarios o beneficios. Parecía más una batalla con diferentes frentes.

Ante eso, me propuse reforzar mi batallón.

Comencé a pensar en cómo empezó todo.

Cómo se creó este lugar que había sido mi casa de ilusiones y esperanzas estos años.

Recordé que tenía un antiguo álbum de fotos y fui a buscarlo.

Allí estaba… escondido entre varios libros de marketing y fiscalidad.

En una pegatina un poco desgastada se podía leer:

La unión hace la fuerza.

Fantástica frase que ha marcado toda mi vida.

Me emocioné al ver las antiguas fotos en las que aparecía a hombros de mi padre sujetando el primer cartel anunciando nuestros servicios.

Mi madre aparecía detrás de mí ayudando a que el letrero permaneciera levantado.

En las siguientes fotos seguían apareciendo mis padres conmigo en brazos o de la mano junto a un montón de gente.

Todos y cada uno de ellos se les veía muy felices, en algunas se echaban los brazos por encima como si de un equipo de fútbol se tratase.

Era el reflejo de la motivacion laboral en estado puro.

A medida que pasaba las fotos la nostalgia me envolvía.

Podía ver la evolución de la empresa, como se hacía cada vez más grande y como crecía el número de empleados.

Mi padre aparecía siempre muy cercano, con una amplia sonrisa, dando fuertes apretones de manos e incluso abrazos. Yo también aparecía en las fotos, iba creciendo con ellos.

Y lo curioso es que reconocía a esas personas, sabía sus nombres, su historia.

Ahora, ya no tanto.

Entendí que nos habíamos centrado en las cifras, y habíamos olvidado a las personas.

Trasladar una ilusión

La primera clave para solucionar la falta de motivacion laboral es por tanto transmitir que juntos podemos lograr lo que nos propongamos.

Y la segunda, que todos y cada uno pueden aportar, sin importar su cometido.

Las personas quieren ser escuchadas, sentir que sus valores se ponen de relieve.

Desean demostrar su valía. Hay que allanar ese camino, reconducir su fuerza hacia el avance y el progreso.

No debemos dejar que se malgaste en entornos enrarecidos.

Mi misión entonces fue clara: debía reunir al equipo.

Convencerlos de lo que hacíamos, de la importancia de cada uno de ellos, escuchar las ideas, propuestas y críticas.

Debíamos construir entre todos, incluso si teníamos que empezar de nuevo.

Pero no debía ser una reunión cualquiera. No.

Debía ser algo para recordar.

El gran día

Tras llegar a estas y otras conclusiones, tuve varias reuniones con los responsables de departamento y leads de equipos.

Todos estuvieron encantados con mi idea: un día especial para celebrar los logros del año.

Fijaríamos ese día en el calendario para festejarlo entre todos.

Y ese acontecimiento marcó la nueva política que ensalzaba la motivacion laboral como un elemento que todos construíamos.

Se realizaron diversas exposiciones, charlas, se escuchó y se habló.

Se tomaron decisiones que flexibilizaron la metodología.

Ahora los resultados importaban más que las horas frente a un ordenador.

Se crearon vías de comunicación internas potentes, de tal forma que las ideas fluían en todas direcciones.

Se realizaron cambios para que los niños pudieran estar con sus padres añadiendo una guardería perfectamente equipada.

La cantina ahora tenía cómodos sillones, televisión y billar.

La empresa era ahora nuestra casa.

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Reflexión final

En un mundo tan competitivo como el actual no podemos olvidarnos en ningún momento de las personas que conforman nuestro entorno laboral. Atrás quedaron esos tiempos de la revolución industrial donde se trataba a la gente como meros autómatas sin alma.

Esa idea pertenece al pasado.

La clave para una motivacion laboral adecuada está en la creación de un entorno propicio para la expresión de ideas, el respeto mutuo y el bien común.

Presentar los problemas, escuchar las propuestas, resolver en conjunto las dificultades.

Y cuando surgen conflictos, atajarlos entre todos, poniendo de relieve en todo momento el primer mandamiento: la unión hace la fuerza.

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